La obra de Álvaro Arbina es un testimonio poderoso de la lucha interna de los personajes y de un pueblo que enfrenta su propia oscuridad. La prosa es evocadora y logra transmitir la tensión y el miedo que caracteriza el período histórico en el que se sitúa la trama. Arbina crea un ambiente palpable de aislamiento y desesperanza que resuena con los lectores, invitándolos a reflexionar sobre la naturaleza humana y sus reacciones ante situaciones extremas.