La narrativa se sitúa en la época de los Beatles y un año antes de la eclosión del mayo francés, un periodo caracterizado por optimismo, ilusión, lucha política y una educación sentimental que marcó a la generación de jóvenes progres. A través del relato de sus experiencias y recuerdos, Julia De Jodar construye un balance de un tiempo y un país, reflejando las esperanzas y frustraciones de una generación que aún busca su voz.