La novela nos traslada a la década de los setenta, en un entorno rural de la provincia de Almería. La historia se desarrolla en el pueblo ficticio de Lucerna, cercano a la Sierra de Gádor, un lugar donde las normas sociales y la moral de la época tienen un gran peso en la vida de sus habitantes.
La novela es un recordatorio de que, a pesar de los cambios sociales, las huellas del pasado todavía marcan la vida de muchas personas. «Hasta Que la Muerte Nos Separe» es un llamado a la empatía y a la comprensión de situaciones complejas que a menudo son invisibles para la sociedad.