La primera novela de Tibor Fischer fue publicada por primera vez en 1992 tras un arduo proceso de rechazo, siendo enviada a cincuenta y ocho editoriales antes de encontrar su lugar. A pesar de las dificultades iniciales, la obra recibió elogios de figuras literarias como Salman Rushdie y obtuvo reconocimientos como el Betty Trask Award y fue finalista del Booker Prize en 1993, consolidando a Fischer como uno de los jóvenes novelistas más destacados de su tiempo.