La historia se desarrolla en una calurosa tarde de siesta, donde el protagonista, conocido como Pies Sucios, decide salir de su hogar para jugar a la rayuela en la plaza. Este escenario se convierte en un punto de encuentro donde se entrelazan las vidas de los niños del barrio y los inmigrantes que utilizan un teléfono público para comunicarse con sus seres queridos en tierras lejanas. A través de esta dinámica, el libro pone de manifiesto la interacción entre diferentes culturas y la comunidad que se forma en torno a la plaza.