El workbook está estructurado en diferentes secciones que incluyen:
- Gramática: Ejercicios que refuerzan las estructuras gramaticales esenciales.
- Vocabulario: Actividades para ampliar el léxico en contextos relevantes.
- Comprensión lectora: Textos adaptados seguidos de preguntas que fomentan el análisis.
- Producción escrita: Tareas que animan al estudiante a escribir en inglés.
- Conversación: Diálogos y ejercicios de role-play para mejorar la fluidez oral.
Aunque no hay personajes en un workbook tradicional, el contenido está diseñado para ser utilizado
por estudiantes, por lo que su enfoque está en facilitar el aprendizaje de la lengua a través de
situaciones cotidianas que los jóvenes pueden encontrar en su vida diaria.