La historia se centra en un grupo de adolescentes que viven en un barrio marginal. A través de sus ojos, el lector experimenta la cruda realidad de la vida en la calle, llena de desafíos y peligros, pero también de amistad y solidaridad. Montull logra crear un retrato vívido de sus personajes, explorando temas como la soledad, la búsqueda de identidad y la lucha por un futuro mejor.
Chicos de la Calle es una obra que merece ser leída no solo por su narrativa potente, sino también por su capacidad de provocar una reflexión sobre la juventud y las circunstancias que los rodean. La obra de Montull nos recuerda que, a pesar de las dificultades, siempre hay una chispa de esperanza.