Santiago Posteguillo ha demostrado ser un maestro en la narrativa histórica, y «Yo, Julia» no es la excepción. La profundidad de los personajes, especialmente de Julia Domna, es notable y permite al lector conectar emocionalmente con sus luchas y ambiciones. La prosa es fluida y envolvente, lo que hace que la historia sea difícil de dejar una vez que se comienza a leer.
Además, la novela ofrece una narrativa rica en detalles que sumerge al lector en el contexto histórico de la antigua Roma, brindando un trasfondo fascinante a la trama principal. Posteguillo no solo cuenta una historia de poder y traición, sino que también resalta la importancia de la historia femenina en un mundo que a menudo olvida a las mujeres que desempeñaron roles cruciales en la historia.