En 1982, tras dejar su local de jazz, Murakami decide dedicarse por completo a la escritura y a la vez, comienza su trayectoria como corredor. Al año siguiente, participa en la maratón de Atenas, lo que marca el inicio de su pasión por las carreras de larga distancia. A lo largo de los años y con numerosos libros aclamados, Murakami reflexiona sobre cómo este deporte ha moldeado su vida y su obra.