Publicada por
de Manhattan.
Después de una semana de confinamiento, los inquilinos comienzan a reunirse en la azotea para compartir historias. Este espacio se convierte en un refugio donde, a través de la narración, se forjan lazos y se construyen comunidades. A medida que pasan los días, la azotea se transforma en un punto de encuentro que permite a los personajes acercarse entre sí, a pesar de que algunos apenas se habían dirigido la palabra antes del confinamiento.