La situación familiar se complica aún más cuando la familia descubre, a través de misteriosas visitas y eventos insólitos, que el mundo está al borde del colapso y que solo aquellos que habitan la mansión podrán sobrevivir. Este escenario presenta una crítica a la privilegiada sociedad de Nueva Inglaterra y sus absurdos preparativos para un apocalipsis que, más que ser una amenaza, se convierte en una sátira de la vida familiar y las relaciones interpersonales.