La novela se sitúa en 376 d.C., un periodo tumultuoso en la historia del Imperio Romano. Un nuevo y desconcertante enemigo, los hunos, irrumpe desde las estepas, dejando un rastro de destrucción a su paso. Los godos, incapaces de resistir esta invasión, se ven forzados a abandonar sus hogares y buscar refugio en las tierras romanas, específicamente en la frontera del Danubio.
El emperador Valente accede a ofrecerles asilo, buscando mano de obra para revitalizar las tierras abandonadas del Imperio. Sin embargo, lo que comienza como una promesa de esperanza y prosperidad pronto se transforma en un escenario de codicia y traición por parte de los gobernantes romanos, lo que culminará en un levantamiento de los godos contra sus nuevos opresores.