La nueva novela de Eugenia Rico, El Beso del Canguro, es una revisión contemporánea del concepto de pícaro. Su protagonista, Lázaro, se presenta como un Lazarillo del siglo XXI que navega por un mundo marcado por la promiscuidad, la lucha interna y la búsqueda de amor.
La historia comienza con una inquietante confesión: «No soy malo pero creo que he matado a un hombre. Me desperté con su sangre en mis manos, con el sabor de la sangre en mi boca…». Esta introducción establece el tono crudo y provocador de la novela, donde Lázaro, un pícaro y esclavo sexual, se mueve entre amas y cuerpos, enfrentándose a un sinfín de personajes: prostitutas, mafiosos, políticos corruptos y más.