Septimio Severo, descendiente de colonos fenicios de Tripolitania, reinó entre los años 193 y 211 d.C.. Este periodo se considera un punto de inflexión en la historia de Roma, marcado por cambios significativos en la política, la cultura y la estructura del poder.
La obra de Anthony Birley se adentra en los orígenes de Septimio, quien nació en la ciudad africana de Leptis Magna (actual Libia). A través de una biografía profusamente ilustrada, Birley explora el carácter polifacético y a menudo conflictivo de este enigmático emperador. Su enfoque busca responder a preguntas sobre la naturaleza de su liderazgo y su legado en la historia romana.
La obra de Birley es un análisis profundo y bien documentado de un emperador que a menudo ha sido eclipsado por figuras más conocidas como Julio César o Augusto. El autor presenta a Severo no solo como un burócrata cosmopolita, sino también como un estratega militar y un reformador político. Birley logra humanizar al emperador, mostrando su complejidad y contradicciones, lo que invita al lector a reflexionar sobre el concepto de liderazgo en tiempos de crisis.