La historia se centra en Merricat, una joven que vive en una gran casa aislada con su hermana mayor Constance y su anciano tío Julián. La vida de las Blackwood transcurre de manera tranquila, pero está marcada por una tragedia: seis años atrás, la familia sufrió un envenenamiento que dejó a Merricat y Constance como las únicas sobrevivientes. Este evento ha transformado su hogar en un lugar de misterio y temor para los habitantes del pueblo, quienes las ven como parias.
Siempre Hemos Vivido en el Castillo es un relato fascinante que desafía las nociones de normalidad y pertenencia. La maestría de Shirley Jackson para crear personajes complejos y atmósferas inquietantes la convierte en una lectura imprescindible para los amantes del gótico y el terror psicológico.