En Cómo Debería Ser una Persona, Sheila, una dramaturga de veintitantos años, se enfrenta a las secuelas de un matrimonio fallido que aún la atormenta. A medida que navega por su inseguridad personal y creativa, su vida da un giro inesperado cuando conoce a Margaux, una pintora talentosa y libre, y a Israel, un artista provocador. Sheila busca recuperar su lugar en el arte y en la vida a través de la observación de estos nuevos personajes, así como de su propio interior. La narrativa se entrelaza entre conversaciones transcritas, correos electrónicos reales y fragmentos de ficción, creando una obra que trasciende géneros.