En este último número, Tsumugi ya se encuentra en segundo de primaria, lo que refleja su rápido crecimiento y desarrollo. Sin embargo, el estado de salud de Inudzuka comienza a preocupar, lo que añade un elemento dramático al relato. El padre se enfrenta a una visita médica que lo deja inquieto, y la preocupación de Tsumugi se hace evidente, convirtiendo este volumen en una exploración de las dinámicas familiares y los desafíos de la paternidad.