La novela se sitúa en un momento crucial de la historia de Chile: septiembre de 1973, cuando las esperanzas de un cambio democrático se desvanecen con el golpe militar que derrocó al gobierno de Salvador Allende. Las calles de Santiago, que antes eran símbolo de esperanza y alegría, se convierten en un escenario de terror y represión. Imágenes escalofriantes de cadáveres flotando en el río Mapocho y el Estadio Nacional lleno de detenidos reflejan la brutalidad del régimen militar.
Este libro es un llamado a la acción y a la memoria colectiva, recordando a las nuevas generaciones que la lucha por la democracia y los derechos humanos nunca debe ser olvidada. En un mundo donde aún persisten regímenes autoritarios, la obra de Rodríguez resuena con más fuerza que nunca.