En «La Verdad de las Máscaras», Antonio Sánchez Trigueros se adentra en el teatro vanguardista de Federico García Lorca, analizando obras como El público y Así que pasen cinco años. Estas obras, escritas entre 1930 y 1931, son descritas como herméticas y misteriosas, lo que las convierte en un desafío tanto para los actores como para el público. Trigueros argumenta que Lorca promovió un teatro no convencional que se aleja de lo superficial y explora caminos innovadores y experimentales.