En el cuarto volumen de Megumi y Tsugumi, la trama se complica cuando Inami, un alfa que finge ser un beta, se abalanza sobre Tsugumi tras percibir sus feromonas. Este incidente desencadena una serie de eventos que obligan a Megumi a actuar rápidamente para crear un vínculo más fuerte con Tsugumi. A pesar de su determinación, Megumi se sorprende al no recibir la reacción esperada de su padre cuando le habla sobre su relación.
Por otro lado, Tsugumi, sintiéndose desamparado después del ataque de Inami, decide tomar las riendas y darle un merecido al intruso. Sin embargo, esta decisión provoca la ira de Megumi, quien decide confrontar a Inami personalmente. Este volumen se adentra en los complejos lazos de amor y posesión entre los personajes, además de explorar temas de celos y la búsqueda de aceptación familiar.