Publicado por
: Se siente inferior a Crayón Café y expresa su deseo de ser valorado.
El pobre Duncan, que solo quiere que sus crayones sean felices, se embarca en una misión para resolver los problemas de sus coloridos amigos. La historia se desarrolla en un tono humorístico pero reflexivo, que invita a los lectores a considerar cómo los colores (y las personas) pueden sentirse marginados o subestimados.