El estilo de Liliana Bodoc es poético y evocador, lo que permite al lector sumergirse en la atmósfera de la época. Su habilidad para mezclar realismo histórico con fantasía hace de «El Rastro de la Canela» una obra cautivadora. La autora logra transmitir la profundidad emocional de sus personajes, haciendo que sus luchas sean palpables y resonantes.
Además, la relación entre Amanda y Tobías se convierte en un símbolo de resistencia y esperanza, lo que añade una dimensión universal a la narrativa. Bodoc no solo cuenta una historia de amor, sino que también invita a reflexionar sobre la justicia social y la lucha por la libertad, temas que aún resuenan en la actualidad.