La obra se sitúa en un momento crítico para el sistema educativo argentino, planteando la pregunta fundamental: ¿Hacia dónde se dirige el quehacer educativo en Argentina? Este cuestionamiento es esencial, ya que abre la puerta a una profunda reflexión sobre la antropología que subyace en las prácticas educativas actuales.
Si bien el libro no presenta personajes en un sentido narrativo, Jacques Maritain se convierte en una figura central, siendo su trabajo filosófico el hilo conductor que permite a Lasa tejer sus argumentos sobre la educación en Argentina.