La narrativa de Bradbury nos presenta un paisaje onírico donde «siempre está haciéndose tarde». En este país, la naturaleza tiene un carácter casi sobrenatural:
- Las colinas son niebla.
- Los ríos se convierten en neblina.
- El mediodía se desvanece rápidamente, mientras que la oscuridad y el crepúsculo se demoran.
Este ambiente refleja el estado emocional de los personajes, quienes habitan un mundo lleno de nostalgia y melancolía.