En un mundo donde el ritmo de vida es acelerado, es común que las personas se sientan desconectadas de su espiritualidad. Iribarnegaray identifica algunos de los principales obstáculos que limitan el acceso a la vida que ofrece el Evangelio:
- Falta de tiempo: La vida moderna a menudo deja poco espacio para la reflexión espiritual.
- Carencia de conocimientos bíblicos: Muchos carecen de una educación religiosa que les permita entender plenamente los textos sagrados.
- Dificultad de aplicación: A veces, las enseñanzas bíblicas parecen distantes o difíciles de aplicar a la vida cotidiana.