La novela se desarrolla en una Barcelona marcada por la guerra civil española, un periodo de caos y sufrimiento en el que los niños protagonistas se ven obligados a enfrentarse a la dura realidad de la vida. Matute utiliza una voz íntima y poética para explorar las emociones de estos jóvenes, quienes transitan entre el temor, la provisionalidad y la muerte.