El Don de la Vida es una obra que se sumerge en un análisis multidisciplinar sobre la muerte, abordándola desde diversas perspectivas. Vallejo utiliza su característico estilo provocador y reflexivo para explorar no solo la muerte en sí, sino también las implicaciones que tiene en la vida humana.
La novela presenta una serie de diálogos en los que el protagonista se encuentra en un parque, rodeado de un entorno marginal, donde interactúa con personajes igualmente desubicados. A través de sus conversaciones, Vallejo plantea preguntas profundas sobre la existencia, la identidad y el sentido de la vida y la muerte. En una de las citas más reveladoras, se interroga sobre la relación entre el autor y su personaje:
«Pero dígame una cosa, maestro: ¿cuando usted dice «yo» en sus novelas es usted?»
Este fragmento invita a la reflexión sobre la subjetividad y la naturaleza del ser, sugiriendo que tanto el autor como el personaje son construcciones ficticias.