En un lujoso hotel de París, el hotel Crillon, se lleva a cabo una de las estafas más audaces de la historia. Víctor Lustig, un estafador ingenioso que se hace pasar por un noble, logra vender la emblemática Torre Eiffel. A través de un relato cautivador, el libro narra las peripecias de este personaje carismático que, a lo largo de su vida, se convierte en un maestro del engaño. La historia se entrelaza con la narración de Kikí, una astuta meretriz que acompaña a Lustig en su travesía, aportando una perspectiva única sobre sus andanzas y la naturaleza del fraude.
La narrativa de Alfonso Mendiguchía es absorbente y dinámica, logrando capturar la esencia de un personaje que, a pesar de sus fechorías, resulta intrigante y carismático. La prosa está impregnada de un humor sutil que enriquece la lectura y permite al lector reflexionar sobre la naturaleza humana y la atracción del fraude. Esta novela no solo es un relato sobre un estafador, sino también una crítica social sobre la época y las circunstancias que permiten que tales personajes prosperen.