En 1969, Serrat era un artista que, a pesar de su apariencia desaliñada, capturaba la atención de millones con sus letras poéticas. La frase «tu nombre me sabe a hierba» es un ejemplo de su capacidad para conectar de manera íntima y personal con su audiencia. Este libro no solo narra su historia, sino que también refleja un cambio cultural significativo en la forma en que se consumía la música en Argentina.