La novela comienza con el protagonista, Jakob, reflexionando sobre su experiencia en el Instituto. A través de un diario personal, Jakob nos introduce a la cotidianidad del lugar, donde se enfatiza la falta de un adecuado personal docente y la irrelevancia de la enseñanza impartida. Los alumnos, en su mayoría, parecen resignados a un futuro modesto y subordinado, lo que plantea interrogantes sobre el valor de las conquistas interiores que se les enseñan.