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, Simenon acompaña a su madre en sus últimos momentos, un período marcado por la perplejidad y la desconfianza. A pesar de la cercanía física, la conexión emocional entre ambos es tensa y distante. La madre, al ver a su hijo mayor, expresa su sorpresa al preguntarle: «¿Por qué has venido, hijo?», dejando entrever la preferencia por su otro hijo, el menor, a quien parece haber amado más.