Platón, a través de sus diálogos, explora la importancia de dos virtudes cardinales:
Se refiere al dominio de uno mismo y el equilibrio en las pasiones y deseos. Platón argumenta que la templanza es fundamental para alcanzar una vida justa y armoniosa.
La Prudencia: Esta virtud implica la capacidad de tomar decisiones sabias y justas. Platón destaca que la prudencia es necesaria para el buen gobierno y la justicia en la sociedad.
La Educación en Virtudes: La obra enfatiza la importancia de la educación en la formación de carácter y moral, comenzando desde la infancia. Platón propone que la educación debe centrarse en cultivar estas virtudes en los jóvenes.