En un mundo devastado por los caminantes, Lilly se encuentra en una situación desesperada. Atraída por la promesa de seguridad, se une a la comunidad de Woodbury, un refugio aparentemente perfecto en medio del caos. Allí, los habitantes intercambian servicios por comida y viven bajo la protección de su enigmático líder, Phillip Blake, conocido como el Gobernador. Sin embargo, lo que al principio parece un santuario se convierte en una trampa mortal.
A medida que Lilly se adentra en la vida de Woodbury, comienza a descubrir las oscuras intenciones del Gobernador, quien tiene un enfoque retorcido sobre el orden y la ley. Eventualmente, Lilly y un grupo de rebeldes deciden desafiar su tiranía, lo que desata una serie de eventos que culminan en una masacre y la destrucción del lugar. Así, la carretera que lleva a Woodbury se transforma en un verdadero camino al infierno.