El Segundo Imperio, que abarca desde 1852 hasta 1870, ha sido tradicionalmente visto con un enfoque negativo, vinculado a la derrota militar, el despilfarro y factos superfluos. Este periodo se inició con el golpe de Estado de Carlos Luis Napoleón Bonaparte, lo que le otorgó un pecado original en la percepción popular y académica. Sin embargo, el autor propone una revisión crítica que revela aspectos más equilibrados sobre este tiempo histórico.