Publicada en 1947, la carta surge en un momento donde la humanidad se cuestiona la responsabilidad de la cultura occidental ante la catástrofe bélica. Heidegger, en este contexto, ofrece una crítica incisiva hacia la tradición filosófica y cultural que ha dominado Occidente, analizando cómo estas corrientes han contribuido a la crisis de valores y a la deshumanización de la sociedad.