En «Víctor L. Urquidi«, Joseph Hodara se embarca en un intento de trazar un paralelo entre la vida de dos figuras significativas de la historia intelectual de México: don Daniel Cosío Villegas y Víctor L. Urquidi. Aunque el autor menciona que las «tiranías del tiempo» le impidieron realizar este ejercicio comparativo, el texto se centra en el retrato de Urquidi, un líder intelectual que dejó una huella profunda en el pensamiento latinoamericano.