En esta obra, Pirandello explora y define el humor desde múltiples perspectivas. A través de su análisis, se plantea una crítica a la concepción tradicional del arte, en especial en su polémica con Benedetto Croce. Aquí expone la necesidad de la reflexión en la creación artística, cuestionando las primeras impresiones y sentimientos que a menudo guían a los creadores.