La obra de Foucault es un testimonio poderoso de las luchas que enfrentan las personas intersexuales y trans, así como una crítica al sistema médico y judicial que intenta categorizar y controlar la identidad. Foucault utiliza el caso de Herculine Barbin para cuestionar las nociones de normalidad y anormalidad, planteando preguntas sobre el poder que ejerce la sociedad sobre el cuerpo y la identidad.
Además, el libro se considera un precursor en los estudios de género y sexualidad, ya que desafía las narrativas convencionales y ofrece una nueva perspectiva sobre la identidad. Foucault logra hacer de la historia de Herculine no solo un relato personal, sino también un análisis crítico de las estructuras sociales que definen y limitan nuestras vidas.