El libro llega en un momento crítico, donde la crisis económica ha renovado la voz de los detractores del mercado. Rallo y su coautor, Carlos Rodríguez Braun, argumentan que el origen de muchos problemas económicos no radica en la libertad del mercado, sino en la intervención estatal excesiva. Este libro es una respuesta a la afirmación de que “el liberalismo es pecado”, popularizada por Sardá i Salvany hace más de un siglo.