La historia sigue a Tomi, un niño que visita a su abuela de arriba y a su abuela de abajo cada domingo. La abuela de arriba, que siempre está en la cama, se convierte en un símbolo de la fragilidad de la vida. Por otro lado, la abuela de abajo, que se dedica a la cocina, representa la calidez y la cercanía del hogar. A lo largo de la narrativa, Tomi enfrenta la pérdida de su bisabuela y, posteriormente, de su abuela, lo que le lleva a reflexionar sobre la muerte y el amor que perdura más allá de ella.