Le Goff aborda la figura del usurero, un personaje cuya existencia es tanto odiada como imprescindible en la economía de la época. Este individuo, asociado a la codicia y uno de los siete pecados capitales, simboliza la lucha interna entre la necesidad económica y la moral religiosa. A través de su análisis, el autor revela cómo el dinero del usurero trabaja mientras él duerme, convirtiéndolo en un ladrón del tiempo.
El Usurero y su Destino
Según la doctrina de la época, el usurero está destinado a la condena eterna. Sin embargo, Le Goff introduce un giro interesante al señalar que, en las vísperas del auge de los movimientos económicos que darían paso al capitalismo moderno, la teología medieval encuentra una forma de redención para el usurero, aliviándolo de su condena al infierno y ofreciéndole una morada menos funesta: el purgatorio.
Objetivos del Autor
El autor persigue un doble objetivo:
- Conservar la riqueza representada por la bolsa.
- No perder la vida eterna.
Opinión Crítica
La obra de Le Goff es un aporte significativo al estudio de la historia económica y religiosa de la Edad Media. Su capacidad para entrelazar narrativas y conceptos complejos en un estilo accesible lo convierte en un texto indispensable tanto para historiadores como para lectores interesados en entender cómo las estructuras económicas y religiosas han influido en la sociedad a lo largo del tiempo.