El libro comienza con el asesinato de un sacerdote católico que es encontrado desnudo y estrangulado. A medida que avanza la investigación, la sombra de un escándalo sexual se cierne sobre el caso, complicando aún más la situación. El único sospechoso del asesinato aparece muerto poco después, lo que añade un nuevo giro a la trama. Las inspectoras Hunter y Kennedy, junto con la detective de Víctimas Especiales Casey O’Connor, se ven obligadas a desentrañar una red de mentiras y engaños en un entorno donde los superiores intentan cerrar el caso rápidamente.