A finales de agosto de 1944, tras la ruptura del frente de Normandía y los desembarcos en el Mediterráneo (operación Anvil), la mayoría de Francia había sido liberada por las fuerzas aliadas. Sin embargo, los alemanes, bajo la dirección de Hitler, habían fortificado las costas, lo que complicaba el avance aliado.
La importancia de Amberes radica en su puerto, que se convertía en un punto clave para el movimiento de suministros. La resistencia belga jugaría un papel fundamental en este proceso, convirtiéndose en aliados estratégicos de los ejércitos liberadores.