La obra se inicia con un ensayo del propio Bernardo Atxaga, donde reflexiona sobre su trayectoria literaria. Este ensayo se basa en una experiencia rica y compleja que Atxaga denomina «el hircocervo», una figura mitológica que representa «el imposible vencido». Esta noción simboliza el desafío de cultivar la literatura en una lengua minoritaria, en este caso, el euskera.
Si bien el libro no presenta personajes en el sentido tradicional, la figura de Bernardo Atxaga se erige como un protagonista que se enfrenta a las limitaciones impuestas por su entorno sociopolítico. Su estilo es reflexivo, con una fuerte carga emocional y una prosa que invita a la introspección.
Opinión Crítica
Este libro es un testimonio valioso no solo de la obra de Atxaga, sino también de la lucha por la visibilidad de las lenguas minoritarias. La fusión de su experiencia personal con la teoría literaria proporciona una perspectiva única que enriquece el discurso sobre la literatura en contextos de marginalidad. Además, el hecho de que el autor hable de su propia superación del «hircocervo» actúa como un faro de esperanza para futuros escritores en situaciones similares.