La autora contextualiza la escuela como un elemento central en la formación de una persona, donde el conocimiento es el objetivo primario. A través de una serie de relatos y reflexiones, Fioravante destaca que, aunque la familia se encarga de la formación del carácter, la escuela tiene la responsabilidad de proporcionar un enseñanza de calidad.
A lo largo del libro, se presentan diversas voces colectivas que reflejan las opiniones y experiencias de estudiantes y educadores sobre el uso de la biblioteca. Estas voces permiten al lector tener una visión más amplia de la situación actual de las bibliotecas escolares y sus desafíos.