La bilogía de Javier Castillo compuesta por El Día Que se Perdió la Cordura y El Día Que se Perdió el Amor se presenta en un estuche único que reúne dos intrigantes novelas que exploran la complejidad de la mente humana y las profundidades del amor y el dolor.
El Día Que se Perdió la Cordura
La primera novela nos transporta a un 24 de diciembre en Boston, donde un hombre aparece desnudo y porta la cabeza decapitada de una joven. Este impactante inicio plantea una serie de preguntas que serán el eje de la investigación liderada por el doctor Jenkins y Stella Hyden, una agente del FBI especializada en perfiles criminales.
El relato se entrelaza con un misterioso suceso ocurrido en Salt Lake diecisiete años atrás, lo que añade capas de misterio y tensión a la narrativa. La trama desafía la noción de cordura y explora cómo los eventos del pasado pueden influir en el presente.
El Día Que se Perdió el Amor
La segunda entrega comienza a las 12 del mediodía del 14 de diciembre, cuando una joven herida se presenta desnuda en las instalaciones del FBI de Nueva York, portando varias notas amarillentas. El inspector Bowring, jefe de la Unidad de Criminología, se enfrenta a un caso que se complica aún más cuando se descubre la conexión entre la joven y el asesinato de otra mujer cuya cabeza fue hallada decapitada.
A medida que Bowring avanza en la investigación, se enfrentará a antiguas heridas que pondrán a prueba tanto su profesionalismo como sus emociones. La búsqueda de la verdad se convierte en un viaje doloroso que explora la dualidad del amor y el sufrimiento.
Personajes Principales
- Doctor Jenkins: Director del centro psiquiátrico que se involucra en la investigación del primer caso.
- Stella Hyden: Agente del FBI que aporta su experticia en perfiles criminales.
- Inspector Bowring: Protagonista de la segunda novela, encargado de desentrañar el misterio del amor y el dolor.
Opinión Crítica
Javier Castillo logra crear un universo narrativo que atrapa al lector desde la primera página. Su estilo es cinematográfico, lo que permite visualizar cada escena como si se tratara de una película. La construcción de los personajes es sólida y profundamente humana, permitiendo al lector empatizar con sus luchas internas.
La bilogía se destaca no solo por sus giros inesperados, sino también por su capacidad de explorar temas universales como la locura, el amor y el dolor, ofreciendo una reflexión sobre la condición humana. Además, el autor juega hábilmente con el tiempo, entrelazando el pasado y el presente de manera que se siente orgánica y necesaria para la trama.