El protagonista, Bruno, se describe a sí mismo como un niño afortunado. A través de su perspectiva, el lector se sumerge en un mundo donde la ciencia se convierte en aventura. Bruno no solo tiene un camaleón llamado Bowi como mascota, sino que también cuenta con una abuela muy moderna, conocida como Kenita, quien utiliza WhatsApp y aporta un toque de humor a la historia.
El verano de Bruno da un giro inesperado cuando conoce a Hidrógenes Cortínez Pulgar, un átomo de hidrógeno que se transforma en su amigo personal. Esta relación peculiar transforma la vida de Bruno y lo convierte en una especie de Premio Nobel de Ciencias, dando pie a una serie de eventos que mezclan la ciencia con la fantasía.