El autor logra transmitir la pasión que lo llevó a impulsar el procés, contrastando su fervor con la razón, lo que resulta en un relato que no solo es político, sino también profundamente humano. Esta dualidad entre cabeza fría y corazón caliente se convierte en el hilo conductor de su narrativa, ofreciendo una perspectiva única sobre la gobernanza y la autonomía.