En esta apasionante conclusión, la vida de Ares Parisi se ve marcada por la sombra de Bacus, quien ha dejado una huella profunda tras los últimos descubrimientos sobre Adonis. A pesar de la oscuridad que envuelve su vida, Ares se mantiene firme en su objetivo: derribar a la Corte. Para lograrlo, deberá asistir a la Liberalia, una noche sagrada donde se llevará a cabo el ritual más arriesgado hasta el momento.
Ares se enfrenta a un dilema emocional, ya que cada roce y caricia de Adonis desafía su determinación. Debe reprimir sus sentimientos y actuar como la virtuosa que todos esperan, con la esperanza de desatar el fuego interior que puede iluminar la ciudad y hacer que los demonios ardan.