El libro se centra en un período crucial de la historia chilena, la Guerra contra la Confederación Perú-Boliviana, que tuvo lugar entre 1836 y 1839. A través de un análisis exhaustivo, Serrano Del Pozo examina la situación interna del Gobierno en Santiago y su relación con las provincias antes y durante el conflicto.
Si bien el libro no se centra en personajes individuales, los actores relevantes en el conflicto, como políticos, militares y líderes regionales, son mencionados para contextualizar las decisiones que llevaron a la guerra.